Kalokagathia

Kalokagathia – Cuerpo, Mente y Desarrollo Personal

Con el concepto de Kalokagathia, los antiguos griegos afirmaban que la belleza de algo reflejaba también su bondad y valor: como persona, moral, héroe, militar. La expresión Kalokagathia indica en la cultura griega del siglo V a.C. el ideal de perfección física y moral del hombre.

Para Platón, es un ideal aristocrático que diferencia al sabio de la multitud ignorante: si se quiere ser definido de manera objetiva como bello y bueno, los que se dedican a la ciencia o a otras actividades intelectuales, tienen que cultivar el cuerpo a través de ejercicio físico, los que se dedican al cuidado del propio cuerpo, tienen que cultivar la mente y el alma a través de la música, las artes y todo lo relacionado con la filosofía y el estudio.

La Kalokagathia, por lo tanto, debe ser objeto de la educación de aquel que mira a la excelencia.

Todas las cualidades buenas y bellas deben ser entrenadas y la sabiduría no es menos que las demás.

La Kalokagathia representa la concepción griega del bien conectada a la acción del hombre, afirma que lo bello y lo bueno son complementarias: lo que es bello debe necesariamente ser bueno y todo lo que es bueno no puede ser nada más que bello.

Kalokagathia en el mundo moderno

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Analizando numerosos estudios de neurociencia y psicología, Robert Sapolsky en su libro "Pórtate" argumenta cómo el ser humano tiene sesgos instintivos hacia el concepto de Kalokagathia.

Las personas más bellas están percibidas como más buenas, más valientes, tienen más éxito en el trabajo y en la vida justo por la imagen positiva que tienen de sí mismos y que dan a los demás.

Por supuesto esta correlación no es real, la belleza estética no siempre refleja el valor de una persona, habilidad, capacidad, moral, todo lo contrario: muchas veces las apariencias engañan.

Pero, a menudo inconscientemente, este concepto es un elemento central en el mundo del fitness donde todos quieren mejorar la propia estética, seguros de que sea el mejor medio para mejorar como persona, la percepción que tienen los demás de nosotros mismos y, por lo tanto, acercarse a la verdadera felicidad.

En parte es cierto. Pero por desgracia nos olvidamos de que el principio original prevé entrenar tanto el cuerpo como la mente: armonía perfecta.

Cuidar solo de un aspecto, no lleva a un equilibrio pero es lo que a menudo se hace, alimentando el estereotipo del "musculado" tonto y superficial todo cuerpo y nada de cerebro.

El Fitness y el Culturismo entendidos como cultivar y respetar el propio cuerpo, buscar la máxima armonía y salud, puestos dentro de un contexto de crecimiento personal, pueden darnos mucho y cambiar la vida para mejor, abriendo a prospectivas, conocimientos de nosotros mismos, de la propia mente y del propio cuerpo.

Qué desgracia es para el hombre envejecer sin nunca ver la belleza y la fuerza de la que su cuerpo es capaz.  - Sócrates

Pero si estas disciplinas se practican mal, como a menudo ocurre, pensando solo en términos de resultados estéticos (tal vez lo más rápido posible usando dopaje sin ningún camino real de crecimiento), el resultado neto podría ser negativo sobre la vida de una persona creando no solo daños físicos, sino también psicológicos alimentando una falsa autoestima, un falso y desproporcionado ego vinculado a la imagen del espejo.

Parecen un montón de palabras tiradas al viento, en realidad son dinámicas y son problemas frecuentes en el mundo del Fitness.

Mens sana in corpore sano

El proceso de desarrollo físico, debe ser abordado con la adecuada actitud y sin saltarse ninguna etapa.

Aprender a conocer el propio cuerpo, sus peculiaridades, puntos fuertes, puntos débiles, cómo funciona, las potencialidades, aprender a leer las propias reacciones, los feedback y los estímulos

Aprender a conocer la propia mente, haciendo de cada entreno en el gimnasio un momento de introspección, de "mindfulness", entender los propios hábitos, los antojos, los miedos, inseguridades, fuentes de alegría, de enojo y molestia.

Cultivar el cuerpo en el gimnasio, la mente en los libros y la confrontación con los demás, abrirse a nuevas experiencias y puntos de vista, comprender que mente y físico no son dos entidades separadas, sino que están estrechamente vinculadas y que se afectan entre si: el bienestar de uno se propaga sobre el otro, al igual que el malestar de uno afecta al otro.

Dos caras de la misma moneda.

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